fuck you

marzo 5, 2012 § Deja un comentario

fears, insecurities and all these scary fairy-tales

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don’t wanna lose

febrero 21, 2012 § Deja un comentario

enero 5, 2012 § Deja un comentario

100 vuelos regulares a tus mejillas, en clase turista, asiento en la ventana y sin piruetas.

enero 3, 2012 § Deja un comentario

1. Perder la maleta y 2. olvidarse un día de la semana. 2. Arrastrar una bolsa de plástico enganchada en el zapato durante dos días y medio. 3. Atravesar las vías a las tres de la madrugada y 4. llamar a todos los portales impares. 5. Dejarse el paraguas en la entrepierna de algún pasajero del ferrocarril y 6. llamar a todos los “Enriques” por megafonía. 7. Hacerse cosquillas a sí mismo y 8. comer helado del revés. 9. Cenar cinco veces al día y 10. comprarse un gato y llamarle “Rousseau”.

nein

noviembre 29, 2011 § Deja un comentario

Mis padres son distintos a los demás.

Y no,

no se van a morir nunca.

octubre 10, 2011 § Deja un comentario

I’m losing myself trying to find you.

querido

septiembre 26, 2011 § Deja un comentario

Maldito otoño
que me trae los olores anestésticos
de los recuerdos bajo tierra,
y un caos de luces impresionistas, coquetas.
Maldito otoño
que me trae en bandeja tus brazos inexpertos
tu risa aguda,
el momento del beso.
Maldito otoño
que me recuerda que te recuerde
que me recuerda a mi misma,
y el mar aún tranquilo
sin ningún bañista que se atreva
a darle compañía.
Maldito otoño
en el que me invento mi propia soledad
y me la llevo de paseo.
Y el peso incalculable del pasado,
que se dibuja como una ficción clásica
de supuesta verdad inexhorable
que ya ni me creo.
Maldito otoño
que me invita a café en plazas sin conquistar
que quiere que pasee desnuda con mi bandera
por las calles de esta ciudad podrida.
Maldito otoño
que me trae vida y me la arrebata,
que me hace fuerte
que me recuerda todas mis debilidades
y me sujeta, solo con una mano, para que no avance.
(pero me dice: “corre, corre, corre pequeña”)
Maldito otoño
que hace que ame todas las cosas,
y que ya no las tema.
Querido otoño
que me visitas inesperadamente
tras largas tardes de silencio.
Tus abrazos son tocadiscos sonando,
son la paz que buscaba,
son un corazón abierto
y
una sonrisa que contiene el llanto al darme cuenta
de que esta vida que nos es dada
la quiero vivir.